Cómo infundir la verdad en nuestra vida – Dr. Charles Stanley

Comprender la importancia de la verdad no es suficiente. Podemos ver por nuestros fracasos pasados que la deshonestidad nunca vale pena. Por tanto, debemos cultivar la honestidad en nuestros corazones y mentes, al reconocer que la veracidad es un principio fundamental para la vida, y al llenar nuestras mentes con la Palabra de Dios. Entonces, nos convertiremos en personas confiables cuyas palabras son verdaderas.

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locutor: En Contacto, el
ministerio de enseñanza

del Dr. Charles Stanley.

Alcanzamos al mundo con el
evangelio de Jesucristo

por medio de una enseñanza
bíblica sólida.

Hoy, en el programa
En Contacto,

«Cómo infundir la verdad
en nuestra vida».

Dr. Charles Stanley: Qué
lugar ocupa la verdad en su

lista personal de cualidades
esenciales del carácter.

¿Asume que usted es
una persona honesta?

¿Asume que todo lo que
dice es verdad,

o se le dificulta
decir la verdad?

Al ver lo importante que es
la verdad, pienso a veces que

pasamos por alto algo lo
crucial, por ejemplo: cuando la

verdad pierde toda su
fuerte postura, cuando pierde su

posición suprema en nuestra vida
como individuos y como nación.

Todo empieza a
derrumbarse por dentro.

Lo único que tiene que
hacer es mirar a su alrededor.

Algo está pasando a la
verdad en nuestra tierra.

Pero la Biblia habla
mucho de la verdad.

en Proverbios capítulo 3 por
ejemplo, uno de mis versículos

favoritos es el verso 3 donde
dice: «Nunca se aparten de ti la

misericordia y la verdad; Átalas
a tu cuello, Escríbelas en la

tabla de tu corazón».

Misericordia y verdad.

¿Por qué menciona las dos cosas?

Sencillamente porque son
imprescindibles en el carácter

de una persona: cómo son,
cómo responden,

cómo se relacionan con otros.

Recuerde, Jesús dijo…

«Soy el camino y la verdad».

Toda la verdad se halla en Él.

Hablando del Espíritu
Santo, por ejemplo,

Él lo llamó el
Espíritu de verdad.

¿Y recuerda lo que Pilato le
preguntó a Jesús

antes del juicio?

Pilato le dijo:
«¿Qué es la verdad?».

Y creo que Pilato quiso
decir exactamente eso.

Él no tenía idea de qué era la
verdad en esa corrupta sociedad

de Roma, por la corrupción y el
poder y y las cosas que pasaban

en ese entonces.

En una ocasión, por ejemplo, la
Escritura dice que una de las

cosas con las que el Apóstol
Pablo tuvo que lidiar en su

epístola a los gálatas, se
resume en esto que les dijo a

ellos: Ahora que les he
escrito esta carta…

«¿Me he hecho, pues vuestro
enemigo por deciros la verdad?».

¿Cuántos pastores se
identifican con eso?

Dicen la verdad, pero a la gente
no suele gustarle la verdad,

porque la verdad duele.

Cultiva, excava, revela.

Pero al llegar a este pasaje
aquí en Efesios, quiero que abra

la Biblia por favor al capítulo
4 de Efesios y que vea este

simple mandamiento que
da el Apóstol Pablo.

Quiero que empecemos en el
verso 17 porque describe en este

versículo el estilo de vida
que llevaba la gente, y dice

empezando en el verso 17 del
capítulo 4: «Esto, pues, digo y

requiero en el Señor: que ya no
andéis…», o sea que dejaran de

andar como incrédulos…o
gentiles, incrédulos –

«que andan en la vanidad de
su mente, teniendo el

entendimiento entenebrecido,
ajenos de la vida

de Dios por la ignorancia que en

ellos hay, por la dureza de su
corazón; los cuales, después que

perdieron toda sensibilidad, se
entregaron a la lascivia para

cometer con avidez
toda clase de impureza.

Mas vosotros no habéis
aprendido así a Cristo.

si en verdad le habéis oído,
y habéis sido

por él enseñados», vea esto…

«conforme a la verdad
que está en» ¿quién?

En «Jesús.

En cuanto a la pasada manera
de vivir, despojaos del viejo

hombre…», O sea,
apártense de eso…

«…que está viciado conforme a
los deseos engañosos, y renovaos

en el espíritu de
vuestra mente»,

escuche el siguiente verso…

«…y vestíos del nuevo hombre,
creado según Dios en la justicia

y santidad de la verdad.

Por lo cual, desechando la
mentira, hablad verdad cada uno

con su prójimo; porque somos
miembros los unos de los otros».

Bien, le pregunto sencillamente,
¿qué lugar tiene la verdad

en su vida?

¿Se considera una persona
sincera, o dice, «me gustaría

ser sincero», «a
veces soy sincero»?

Cómo diría que encaja
la verdad en su vida.

Le cuento que no
ocurre automáticamente.

Ante todo, aclaremos el
significado de la verdad.

Lo pondremos en
pantalla para que lo anoten

y no se les olvide.

Es esto simplemente: Atención.

La verdad corresponde a algo
real, o sea a como

son las cosas realmente.

La verdad no es lo que
yo siento,

no es lo que yo quiero que sea.

La verdad corresponde a
la realidad absoluta.

Y al tener esa perspectiva nos
damos cuenta que la verdad es

algo muy específico.

O sea, una declaración veraz
corresponde

a lo que realmente es verdadero.

La falsedad, por ejemplo,
es una declaración engañosa.

Decir una falsedad no es decir
las cosas como son, sino decirlo

de una manera que
distorsiona la verdad.

Así que, o decimos la
verdad, o no la decimos.

Algunos dicen: «Digo
la verdad más o menos».

Eso significa que la lija por
aquí y la filtra por acá y la

cambia por allá, y cuando acaba
de modificarla quizás se parezca

a la verdad, o que sienta que
es la verdad, pero no lo es.

Si no es la verdad, sufrirá
las consecuencias

de decir una falsedad.

Bien, tomemos un momento
para examinarnos

un poco personalmente.

Es solo entre usted y no Dios, a
nadie más le incumbe, pero creo

que nos conviene pensar en
esto si queremos ser honestos: Y

quisiera que considere estas
preguntas: ¿Se considera usted

una persona sincera?

Usted dirá: «Es una
pregunta muy rara».

No, ¿se considera
usted una persona honesta?

Algunos dirán: «A veces», o
«la mayoría de las veces»,

y a menudo es así.

Muchas personas son sinceras
cuando les conviene, cuando los

protege según ellos, o cuando
piensan que les aprovecha

de alguna manera.

La sinceridad es una cualidad
de carácter, y es más que una

palabra, es una
cualidad de carácter.

Hay dos necesidades que
satisfacemos al ser sinceros y

tener relaciones honestas: Y la
primera es que infunde la verdad

en nuestra vida
para protegernos.

Por ejemplo, usted no quiere un
pastor que no le dice la verdad.

Con todos no es lo mismo porque
algunas personas adrede asisten

a una iglesia donde saben que
les permiten tomar; donde no

esperan que diezmen; donde
pueden hacer esto y aquello, y

sobre todo donde les dicen que
no toda la Biblia es verdad, que

la mayoría es verdad pero que
lo demás es de interpretación

privada y que por lo
tanto le da mucha libertad.

¿Esa es la iglesia
que usted quiere?

Es decir, ¿donde la verdad
no absolutamente es esencial?

Si quiere asistir a una
iglesia donde la verdad no es lo

principal y donde la Biblia no
es la máxima expresión de la

verdad de Dios, escuche, lo
que está diciendo es:

«En realidad no quiero
conocer la verdad.

Quiero saber la verdad con la
que yo estoy de acuerdo, pero

quiero que me den espacio.

O sea quiero libertad para hacer
algunas cosas sin que nadie me

llame la atención por ellas».

Eso es mortífero.

La verdad es parte de
nuestra protección.

Si le dijera: «Esa culebra no
les hará daño», y resulta ser

una cascabel, ¿Es
eso lo que quiere?

¿Quiere que le diga todo eso?

No quiere eso.

La verdad es protección.

Es una forma de protección.

Y Dios nos dio esa cualidad
porque quiere que la tengamos.

Si conozco la verdad puedo
protegerme contra el error y no

pasar por alto lo que
Dios evidentemente

me ha dicho en su Palabra.

Las personas niegan la
verdad, se resisten a la verdad.

No quieren la verdad, y cuando
uno no tiene la verdad, le

pregunto: ¿A qué anclará su
alma si no tiene la verdad?

¿A qué piensa anclarse en
momentos de apuros, dificultades

y dolor, si desconoce la verdad
de que Dios está con usted?

¿A qué piensa anclarse a la hora
de tomar una decisión si no sabe

qué hacer, y todo en su
vida depende de esa decisión?

Es la verdad del
Dios Todopoderoso.

«Sobre ti fijaré mis ojos; te
enseñaré el camino

en que debes andar».

Y no solo eso.

Provee, escuche esto, una guía
para saber qué hacer; o sea si

sé la verdad, sabré qué
hacer en una situación dada.

Segundo, tendré sabiduría para
elegir el mejor camino porque la

verdad me enseñará el
mejor camino a seguir

en la situación que sea.

Tercero, la verdad nos fortalece
y nos capacita, porque es un

fundamento; la verdad es
parte fundamental

de nuestro ser, escuche.

La verdad también nos da valor
para hacer lo que debemos hacer.

Nos motiva.

Por eso es que creer que
Jesucristo es el Hijo de Dios y

que es el único camino de
Salvación nos da tremendo valor

para decírselo
claramente a la gente.

Y aunque no les guste o no
lo acepten no viene al caso,

estamos diciendo la verdad.

Muchos cristianos hoy
comprometen sus creencias por

temor al rechazo:
«Oh, si digo eso…».

Eso fue lo que Pablo quiso decir
cuando dijo: « ¿Me he hecho,

vuestro enemigo, por
deciros la verdad?».

Pienso que muchísimos
pastores muchos pastores están

enfrentando eso mismo.

No dicen la verdad, comprometen
lo que verdaderamente creen

porque quieren
agradar a la congregación.

Por eso deben decidir:
«¿Quiero agradar a Dios

o a las personas»?

Escuche, cuando
resuelvan ese asunto, se acabó.

Si le cae bien a la gente, bien,
y si no ese no es problema suyo.

Así que es una protección.

Ser agradecido es
estar protegido.

Si está comprometido con la
verdad del evangelio, sea como

sea, hará enemigos de algunos y
otros lo amarán, escuche, por

haberles dicho la verdad.

Y no solo eso, también nos
consuela, fortalece y nos anima

en situaciones: «Sé que esta es
la verdad, «Sé que esta es la

verdad y que hice exactamente
lo que Dios dijo: Señor, dejaré

todas las consecuencias en
tus manos porque

eso fue lo que dijiste».

También pienso que desarrolla fe
en nosotros para actuar en base

a la verdad necesaria; o sea si
somos personas sinceras tenemos

un sentido de fe en
Dios ¿de que Él hará qué?

Nos sustentará para que vivamos,
caminemos, y digamos la verdad.

La verdad es importantísima.

También, ¿qué podemos esperar
si no infundimos la verdad

en nuestra vida?

Como dijimos, no
ocurre por casualidad.

La mayoría de las personas que
no van a la iglesia, no están

escuchando la verdad.

Si le pregunta a la persona
promedio, qué es la verdad,

ni siquiera tienen una
respuesta para esta pregunta

porque no conocen la verdad.

Y le digo simplemente que
la verdad es un principio

fundamental de la vida.

por eso Jesús dijo que no
solo era el camino,

sino la vida y la verdad.

Toda verdad que tiene algo que
ver con la vida está envuelta en

la Persona de Jesús,
porque ¡Él es la respuesta!

de alguna manera u otra.

Imagínese todos los niños que
crecen en hogares

donde no hay Biblia.

Nadie va a la iglesia.

El domingo es día de recreación,
y nunca mencionan a Dios.

¿Qué saben ellos?

Saben del dinero, y los carros,
y la ropa, el trago, el sexo, y

todo lo demás, pero
¿qué saben de la vida?

¿Dónde aprendemos
qué es la vida?

¿Dónde aprendemos sobre la vida
y la muerte; dónde aprendemos

sobre la eternidad?

¿Dónde aprendemos a lidiar
con la culpa y el pecado?

¿Dónde aprendemos a vencer las
cosas que destruyen

la vida de una persona?

Lo aprendemos en la
verdad de la Palabra de Dios.

Por eso es tan importante la
verdad, y si lo piensa, escuche,

cada uno de los que creemos y
somos llenos del Espíritu es una

personificación de la verdad.

O sea, sabemos la verdad y
decimos la verdad, vivimos la

verdad y compartimos la verdad.

La verdad es todo.

¿Quiere que sus
hijos confíen en usted?

¿Quiere confiar en sus hijos?

¿Quiere que su
esposa confíe en usted?

¿Quiere confiar en él?

Todo depende de la verdad.

La verdad es un principio tan
fundamental que Dios puso en

nosotros, que si no practicamos
la verdad, nunca lograremos lo

que Dios quiere para nosotros.

Él nos creó así.

Y Jesús dijo:
«Yo soy la verdad».

Él es el epítome de toda verdad.

Si esto es cierto, ¿cómo
infundimos o motivamos

la verdad en nuestra vida?

Todas estas frases están
en la pantalla

y espero que las anoten.

¿Cómo infundimos la
verdad en nuestra vida?

Primero, debe reconocer que
la sinceridad es un principio

fundamental de la vida.

Es así de importante.

Es un principio
fundamental de la vida.

Es lo principal para tomar
decisiones y para infundir la

verdad en nuestra vida.

Segundo,
evaluamos los resultados

de la falta de sinceridad.

Y decimos…«Bien, «No dije la
verdad esa vez, ni aquella vez,

y sucedió tal cosa».

Fíjese en las consecuencias y
reconozca que las consecuencias

no valieron la pena.

O sea, decir la verdad
es mucho más importante.

Tercero, acepte que la Biblia
es la guía de vida definitiva

de la verdad.

Escuche, Tiene que haber una
guía definitiva del bien

y de la verdad.

¿Cuál es la guía definitiva?

La persona promedio diría: «Mi
opinión es tan válida

como la suya».

¿Y por qué piensa
que sabe más que yo?

O sea, «tenemos el privilegio de
pensar como queremos, así que no

trate de conformarme a
su manera de pensar».

Y la gente quiere confundir las
cosas, pero, pero la verdad es

que debe haber algún principio
definido de la verdad, y esa

verdad está en la
Palabra de Dios.

¿Entonces qué pasa?

Pues si quiere infundir la
verdad en su vida debe decir la

verdad y ver las consecuencias.

Practique decir la verdad
y vea las consecuencias.

Por ejemplo: «Le dije la verdad
pensando seriamente que él me

rechazaría por eso, pero tuve
que decirle de todas formas».

¿Y cuáles fueron
las consecuencias?

Fueron que tal vez le hizo daño
o tal vez no, pero lo importante

es que le dijo la verdad y se
libró de cualquier inhibición

que haya tenido.

Al fracasar, debemos ser
honestos con nosotros mismos,

y averiguar por qué.

¿Por qué no le
dije la verdad a él?

¿Por qué no se lo dije a ella?

Y creo que muchas veces la
gente no dice la verdad

por temor al rechazo.

Por ejemplo, me pregunto cuántas
personas están saliendo con su

prometido o prometida y no
les dicen la verdad sobre algo

porque piensan: «Oh, si
le digo eso a ella…

nunca se casará conmigo».

o «Si le dijera eso a él,
no querrá casarse conmigo».

Pues sabe qué, podría ser que al
decirle lo que a usted le tocó

vivir cuando era más joven lo
motive para amarla aún más.

La verdad tiene una cualidad que
cubre muchas cosas en la vida, y

la gente está más dispuesta
a aceptar la verdad que a

descubrir algo más tarde y
aprender a desconfiar todos los

días de su vida.

También, pida a Dios
vaya aumentando

su deseo por la verdad.

Dígale: «Señor, ayúdame a ser
sincero en todo aspecto; si

titubeo, Dios, llámame la
atención para que confíes en mí,

y yo en ti con la verdad
en cualquier situación».

Identifique cualquier flaqueza
que surja con más frecuencia y

encuentre un pasaje relacionado
con eso y empiece a citar ese

pasaje bíblico en su corazón.

Es una cualidad…es el poder
de la Palabra de Dios que nos

limpia; la veracidad de Dios.

Por ejemplo, digamos que
tiene temor al rechazo.

¿Qué le dice Dios en su Palabra?

Que lo ama incondicionalmente,
por lo tanto, cualquiera que sea

su flaqueza, busque lo opuesto.

Si teme algo, busque qué
dice Dios al respecto.

Entonces podrá decir la verdad
confiando que Dios se encargará

de los resultados.

También, llene su mente con
la Palabra de Dios, siembre la

verdad de la Palabra
de Dios en su mente.

Y pasará lo siguiente: Lo
fortalecerá, lo alentará y le

dará valor para decir la verdad.

Se volverá más sincero, más
veraz, y más honesto cuando la

Palabra de Dios cobre
más poder en su vida.

También, decida en su corazón
ser una persona cuyas palabras

son verdaderas para que sea
digno de confianza,

de fiar, fidedigno.

¿No quiere ser así?

Si no es así, no podrá
tener ninguna relación.

Y una persona, por ejemplo,
que quiera ser su amigo podrá

confiar que usted
le dirá la verdad.

Tengo amigos que
me dicen la verdad.

Escuche, si tiene un amigo
que no le dice la verdad,

no es su amigo.

O sea que, preste atención.

Porque las cosas no
son como parecen.

Si un amigo no le dice la verdad
porque no quiere herir sus

sentimientos, la verdad
es que no quieren

que usted los rechace.

Si tiene un amigo de
verdad, le dirá la verdad.

Pueden tomarlo aparte
y decirle la verdad.

Pueden ponerlo de rodillas y
decirle la verdad, podrían

decirle: «Vamos a almorzar,
necesito decirte algo».

Pero la verdad es
lo más importante.

Ahora le pregunto, ¿Conoce la
verdad sobre la vida eterna?

Usted dirá: «He ido a la
iglesia y ya escuché sobre eso».

¿Está seguro que
escuchó la verdad?

No estoy seguro que
la haya escuchado.

Así que déjeme
decir qué es la verdad.

Esta es la verdad acerca de la
vida eterna: La verdad acerca de

la vida eterna es esta: Dios
reconoce la condición pecaminosa

de la humanidad la cual
lo separa de la humanidad.

y su amor por usted hizo que
enviara a Jesucristo a este

mundo a revelarnos
quién es Dios y cómo es.

Después fue crucificado, dio
su vida en la cruz y derramó su

sangre, y pagó toda
nuestra deuda de pecado.

Sus pecados solo pueden ser
perdonados porque

Él pagó su deuda de pecado.

Usted no puede ser tan bueno.

¿Qué tan bueno tendría que ser?

Nunca podría hacer algo por
suficiente tiempo, dar lo

suficiente, ser
suficientemente bueno.

Es lo que Él hizo por usted.

Y cuando esté dispuesto a pedir
que perdone sus pecados en base

a lo que Él hizo, Él está
dispuesto a perdonarlo,

esa es la verdad.

Dice que: «Si confesamos
nuestros pecados Él es fiel y

justo para perdonar nuestros
pecados y limpiarnos

de toda maldad».

Crea en el Señor Jesucristo, o
sea, en lo que Él es y lo que ha

hecho, y usted será salvo, sus
pecados serán perdonados,

su nombre inscrito en el
libro de la vida, sellado

por el Espíritu Santo.

¡Esa es la verdad!

Cuando alguien dice: «Si uno se
porta bien, Dios lo cuidará».

Esa no es la verdad.

Lo que debe preguntarse es:
¿Quiero conocer la verdad?

¿Y cuando haya escuchado la
verdad estoy dispuesto

a guardar la verdad?

Mi responsabilidad
es decirle la verdad.

Su responsabilidad es
responder sabiamente;

y espero que haga eso mismo.

[música]