¿Cómo debemos esperar? – Dr. Charles Stanley

La espera pone a prueba nuestra fe como ninguna otra cosa. Pero al final, confiar en Dios siempre vale la pena. En este mensaje, el Dr. Stanley analiza las maneras correctas e incorrectas de esperar. Aprenda a dejar que la paz y la confianza gobiernen su corazón mientras deja que Dios trabaje. Para más mensajes de Charles Stanley, incluyendo la transmisión de esta semana, visite www.encontacto.org/vea

[música]

Dr. Stanley: Pues ya sea que
vayamos a hacer alguna compra

o que estemos enfrentando alguna
emergencia, lo que no queremos

escuchar es: «Espera».

A nadie le gusta esperar, lo
queremos ya mismo; y vivimos en

un tiempo en el que «ya» se ha
vuelto más y más relevante.

Porque casi todo lo que queremos
hoy podemos tenerlo muy rápido.

Hace un tiempo teníamos que
pensar en esperar un mes para

algo.

Luego se redujo a 2 semanas.

Luego a una.

Ahora es casi un día, y a veces
puede obtenerlo el mismo día.

Vea en qué desastre moral
estamos en este país, porque

la gente no está dispuesta
a esperar sexualmente

hasta casarse.

Todo el mundo lo quiere todo ya
y uno pensaría que por fin hemos

llegado a la conclusión de que
está bien tener todo lo que

queramos y cuando lo queramos.

Dios no lo hizo así, sabía que
esperar es muy, muy importante.

De lo contrario, no lo hubiera
dicho tantas veces en la Biblia

para recordárnoslo.

Y en el Salmo 27, por ejemplo,
en este Salmo 27, el versículo

14 dice: «Aguarda a Jehová;
Esfuérzate, y aliéntese tu

corazón; Sí, espera a Jehová».

Ahora, ¿por qué habría de
decirlo así?

Porque sabe que a veces no es
fácil esperar.

No es fácil, por ejemplo, si
hemos esperado algo por mucho

tiempo.

«Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y
aliéntese tu corazón;

Esfuérzate.

A veces se necesita fortaleza
solo para esperar, y dice:

aliéntese tu corazón; Sí, espera
a Jehová».

¿En qué aspecto de su vida se le
dificulta más tener que esperar?

¿En qué aspecto?

¿Se trata de una relación con
alguien o se trata de dinero?

¿O en cuál relación de su vida
tiene más problemas

solo por tener que esperar?

Cuando pienso en cuántas veces
Dios habla de esperar, veo que

esperar es muy importante,
por lo que a Dios respecta.

Es importante
en nuestra vida física,

en nuestra vida espiritual.

De hecho, una de las lecciones
clave en la Biblia es aprender

a esperar en Dios.

¿Cuántas veces nos insta
a esperar?

Sin embargo,
no nos gusta esperar.

Preferimos obtener las cosas
ya mismo.

Pero creo que todos tenemos
suficiente sabiduría para saber

que es mejor no tener algunas
cosas cuando queremos.

A veces tener algo de inmediato
no es sabio, quizás no estemos

listos.

Por ejemplo, hay cosas que son
peligrosas.

Algunas son peligrosas no solo
física sino emocionalmente.

Así que hay que tener cuidado, y
hay que estar conscientes de que

esperar es más que una simple
idea, es un principio de la

Palabra de Dios.

¿Cuántas veces nos exhorta Dios
a esperar?

Y pensémoslo, lo hace tan
sencillo al decir: «Aguarda a

Jehová; Luego fíjese en la
siguiente frase: Esfuérzate, y

aliéntese tu corazón; Que es su
manera de decir, «a veces no

será fácil esperar».

Escúchelo: «Aguarda a Jehová;
Esfuérzate, y aliéntese tu

corazón; Sí, espera a Jehová».

¿Por qué habría Dios de decirnos
que esperemos por lo que sea?

Porque sabe que esperar tiene
grandes ventajas.

Es bueno no tener todo cuando lo
queramos.

Es bueno esperar por algunas
cosas.

De hecho, algunas se vuelven
mucho más valiosas cuando hay

que esperarlas.

Vivimos en un tiempo en el cual
cuando queremos algo ya, podemos

tenerlo ya.

Más o menos así es.

La mayoría de las cosas podemos
tenerlas ya, pero hay

consecuencias; y pagar esas
consecuencias no suele valer la

pena por lo que queremos.

Esperar en el Señor es un
principio clave de la Palabra de

Dios.

Y al pensar en eso, considero
algunos pasajes bíblicos.

Por ejemplo, vayamos a Isaías
capítulo 40 por un momento.

Y que veamos algo en este
pasaje, Isaías 40, escuche esto:

«¿No has sabido, no has oído que
el Dios eterno es Jehová, el

cual creó los confines de la
tierra?».

No desfallece, ni se fatiga con
cansancio, y su entendimiento no

hay quien lo alcance.

«El da esfuerzo al cansado, y
multiplica las fuerzas al que no

tiene ningunas.

«Los muchachos se fatigan y se
cansan, los jóvenes flaquean y

caen; «pero los que esperan a
Jehová ¿Qué sucede?

Tendrán nuevas fuerzas;
levantarán alas como las

águilas; correrán, y no se
cansarán; caminarán, y no se

fatigarán».

Cuando un seguidor de Cristo
aprende el principio de esperar

en el Señor, aprende uno de los
principios más importantes en la

Biblia; podemos ir de Génesis al
Apocalipsis.

Esperar en el Señor no es una
idea popular, no es un principio

fácil, pero es imprescindible si
uno quiere ser la persona que

Dios quiere que sea, si uno
quiere hacer lo que Dios quiere,

aprender a esperar en Él.

Hay algo en ese sencillo
principio: «Esperar en el

Señor», 4 palabras, ¿por qué es
tan importante?

Pregúntele a Dios.

Puede comenzar en Génesis,
pregúntele a Dios si infringe su

advertencia de esperar, siempre
se paga un precio.

Quiero repetirlo, cuando
infringimos ese principio y nos

adelantamos a Dios, no esperamos
en Él, siempre pagamos un

precio, pagamos un precio.

Por eso, tantas veces.

«Ninguno de cuantos esperan en
ti será confundido».

En Salmo 37: «Los que esperan en
Jehová, ellos heredarán

la tierra».

O sea, Dios, nos dará lo que
nuestro corazón necesite y desee

si esperamos por su tiempo.

Dios es bueno, y a veces
pensamos: «Pues si no lo tengo

ya», como que Dios lo olvidara,
pregunto: ¿Qué es lo único que

olvida Dios?

¿Qué es?

El pecado perdonado, lo olvida.

A veces la gente nos pregunta:
«Pues ¿por qué has esperado

tanto?

¿Por qué no haces esto?
¿Por qué no compras esto?

¿Por qué esperas por esto, por
aquello y por lo otro?».

Porque si somos sabios,
esperamos hasta escuchar

de Dios.

Ahora, pensemos en la gente al
orar, y digamos que sin duda

todo el mundo ora en la noche
antes de dormirse.

¿Ora por algo que quiere
que Dios le ha advertido:

«Ahora no»?

Cuando ora y le pregunta a Dios
por alguna compra, y dice:

«Bueno, Dios no me ha detenido
así que debe estar bien».

Mmm mmm mmm mmm,
suena como un adolescente.

Así no es, no se trata de eso.

Si le pregunta algo a Dios,
mucha atención, si le pregunta

a Dios, está obligado
a esperar a que Dios

le dé permiso para hacerlo.

¿Cuántas veces dice «espera,
espera, espera en el Señor»?

¿Cuán sabio es esperar
en el Señor?

Y pensemos en esto: ¿Cómo espera
la mayoría de la gente?

¿Espera con impaciencia?

O sea, se queja al respecto,
se lo cuenta a otros; se lo dice

a Dios, y se queja con Él
porque aún no lo ha hecho.

Espera con nervios: «Ohhhhh
Señor, ¿lo recibiré o no?

¿Harás algo, Señor?

Ayúdame, ayúdame, ayúdame».

¿O espera con quejas?

Piense en esto, piense en Dios
observándolo mientras ora

y le pide algo, pidiéndole
y quejándose todo el tiempo

por no habérselo dado todavía.

Y también hay personas que
esperan cuestionando a Dios:

«Señor,
¿por qué no lo haces ya?».

Piense en algo que le ha pedido
a Dios en su vida y Él

no lo ha hecho de inmediato,
¿cuál fue su reacción?

¿No lo cuestionó?

Piénselo,
¿acaso no cuestionó su juicio?

«Pues ¿por qué no ahora?».

Consciente en su corazón de lo
ilógico que es esto: lleva una

petición ante Dios de algo
que es válido, y Dios no se

lo concede de inmediato.

Luego usted vuelve y dice:
«Bueno, Señor,

¿qué estás esperando?».

Y no puede pensar en ninguna
buena razón de por qué Dios no

se lo ha dado aún, ¿y qué pasa?

Comienza a quejarse.

En el fondo sabe que Dios dice:
«Pedid, y se os dará;

buscad, y hallaréis;
llamad, y se os abrirá».

O sea, Dios es bueno,
maravilloso, admirable, muy

generoso al darnos a todos más
de lo que merecemos; pero cuando

no obtenemos algo que queremos,
venimos a quejarnos.

Deténgase a pensar: ¿Le privaría
Dios de algo bueno para usted?

No.

¿Lo retendría si ahora fuera
el momento propicio?

No.

Deténgase a pensar, cada vez
que Dios nos priva de algo,

lo hace por sabiduría,
amor y por nuestro beneficio.

Él sabe que luego es mejor,
más adelante estaremos listos,

más adelante
estaremos preparados para eso.

No siempre estamos preparados
para todo lo que pedimos.

Y le diríamos eso
a nuestros hijos o nietos,

Diríamos:
«Hay cosas para las que

no estás listo».

Y al mismo tiempo le pide algo
a Dios, y Él no se lo da cuando

quiere así que lo cuestiona.

Mire, piense en todas estas
actitudes: impaciencia, nervios,

quejas, dudas,
frustración, irritabilidad,

y esperamos afligidos.

¿Qué ha estado pidiéndole a Dios
que Él no le ha concedido?

No puedo decirle cuán importante
es esperar en Dios Todopoderoso,

porque es la clave para la forma
en que Dios opera.

No recuerdo nada que le haya
pedido a Dios y recibido

de inmediato.

Y, mire,
a veces no estamos listos.

A veces pedimos lo correcto,
pero Dios sabe cuándo estamos

listos y cuándo no.

Y nos quejamos de Dios,
porque no nos da

lo que queremos,
cuando no se trata de que

no nos lo dé, sino que espera
a que estemos listos.

A veces espera hasta que
nos demos cuenta de que Él

es la fuente de lo que buscamos
en la vida y nadie más.

A veces quiere enseñarnos
que no necesitamos eso.

Creemos que necesitamos eso.

Dios sabe que no,
y sabe que eso sería de tropiezo

en nuestra vida.

Dios sabe que tiene
algo mejor que eso.

El no estar dispuestos a esperar
nos hará caer en problemas,

en dudas, de todo.

Y ¿qué dice Dios?

Dice: «Aguarda a Jehová;
Esfuérzate, y aliéntese tu

corazón; Sí, espera a Jehová».

Y pensemos en cómo esperar,
espero que tome notas.

¿Cómo debemos esperar?

Debemos esperar con paciencia.

Hay que esperar pacientemente.

Y pienso en cuántas veces se nos
advierte en la Palabra de Dios:

«Pacientemente esperé a Jehová,
Y se inclinó a mí,

y oyó mi clamor.

«Y me hizo sacar del pozo
de la desesperación,

del lodo cenagoso;
Puso mis pies sobre peña,

y enderezó mis pasos».

Escuche esto: «Puso luego
en mi boca cántico nuevo,

alabanza a nuestro Dios.

Verán esto muchos, y temerán,
Y confiarán en Jehová».

O sea, seremos bendecidos si
esperamos por lo que sea que

estemos buscando, y por lo que
necesitemos en la vida,

si esperamos el tiempo
de Dios.

Ninguno de nosotros cuestionaría
el hecho de que Dios

es más sabio que nosotros.

Sabemos que es más sabio
que nosotros; por tanto,

lo que sea que le pida,
sin duda, sé que Dios sabe cuál

es el tiempo propicio, el mejor.

Preste atención,
Dios sabe que si lo recibo

antes de tiempo,
no lo disfrutaré.

Él sabe que si lo recibo
en el tiempo propicio,

lo disfrutaré por el resto
de mi vida.

No hay muchos principios
bíblicos más importantes que:

«Aguarda a Jehová».

Sí, espera a Jehová».

Entonces, en segundo lugar,
¿cómo debemos esperar?

Debemos esperar en quietud.

Escuche este Salmo 62:
«En Dios solamente está acallada

mi alma».

Lo que significa es esto:
dejo de quejarme.

Espero callado y dejo
de quejarme: «Gracias, Señor,

sé que en tu tiempo dado,
en tu buen tiempo,

proveerás justo
lo que estoy pidiéndote».

Y, desde luego,
esperamos con fe en Dios.

Es decir, esperar no significa
que no digamos nada,

sino que esperar es confiar
con fe activa en Dios:

«Confío en ti, Señor»,
es decirle:

«Confío en ti, Señor».

O sea, no me angustio por eso.

Si me angustio,
no estoy confiando.

pero quiere que esperemos
con confianza en Él: «Fíate

de Jehová de todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu

propia prudencia.

Reconócelo en todos tus caminos,
Y Él enderezará tus veredas».

¿Diría usted que es
una persona de fe?

Piense por un momento
en su vida de oración.

En primer lugar, ¿ora a diario?

Si no lo hace,
se meterá en problemas.

Todos necesitamos hablar
con Dios a diario.

¿Ora con paciencia?

¿Cuántas veces
he escuchado esto?

«Pues le pregunté a Dios
al respecto, y oré varias veces,

y no creo que Dios
me haya escuchado».

Entonces le pregunto:
¿Qué tiene que hacer Dios?

Piénselo: ¿Qué tiene que hacer
Dios en su vida para asegurarle

que está escuchándole
sin decirle nada audible?

¿Qué tiene que hacer?

¿Puede confiar en que Dios
cumple su Palabra?

¿No basta con eso?

«Pedid y se os dará,
buscad y hallaréis,

llamad y se os abrirá».

No siempre hoy,
ni en una semana, ni en un mes.

Pero ¿estoy dispuesto
a creerle a Dios?

Porque sé que lo que pido
es bíblico, es correcto,

es bueno, es la bondad de Dios,
me siento libre al respecto.

Pero el tiempo,
¿por qué tenemos que esperar?

Recordemos esto, Dios en su
sabiduría y en su amor siempre

tiene una razón específica
para que esperemos por algo

que pedimos en particular.

Pero, preste atención, solo
vemos lo que tenemos enfrente.

Dios no solo ve eso, sino
lo que hay más allá, y más allá,

y más allá, y ve el efecto
que tendrá en nuestra vida,

bien sea que esperemos o no.

Así que esperar es un principio
bíblico muy importante.

Hay que esperar con esperanza.

Escuche esto: «Hubiera yo
desmayado, si no creyese que

veré la bondad de Jehová».

A veces hay situaciones en las
que creemos que es indispensable

tener esto o aquello ya mismo,
cuando en verdad eso

no es cierto.

Este es un principio bíblico:
esperar hasta que tengamos

el permiso de Dios para tomar
decisiones serias.

O sea, muchas decisiones
no son grandes, son pequeñas;

pero son serias debido a las
consecuencias.

Si solo veo de aquí hasta allá,
no lo veré.

El Espíritu de Dios vino a su
vida en el momento en que aceptó

a Cristo como su Salvador.

Una de sus razones principales
para venir a su vida fue

sellarle como hijo de Dios,
pero también para darle guía

y dirección, ese es uno de
sus principales fines: Dar guía

y dirección en un mundo vil,
pecaminoso y malvado.

Lo que tenemos es a Dios
en nuestro espíritu para darnos

guía y dirección en cuándo
decir no, cuándo sí, cuándo ir

por aquí y cuándo ir por allá.

Es insensato tratar de vivir
en este mundo sin Dios,

y sin escucharlo.

O sea, la oración debe tener
prioridad en nuestra vida.

Cada día la prioridad en nuestra
vida debe ser nuestro tiempo

a solas con Dios en quietud.

Un buen momento para eso es
al comienzo el día.

Hay gente que trabaja bajo
ciertas circunstancias a diario

en la oficina, entran a una fosa
de tentación.

Entran a una fosa de maldad,
vileza, lenguaje profano y todo

lo demás.

Pero trabajan allí, y deben
estar allí en este punto en

particular de sus vidas.

Uno no puede ir al trabajo,
donde sea que trabaje,

olvidándose de Dios y hacer lo
que le plazca.

Debemos ser sensibles a nuestro
entorno, cuidadosos con lo que

veamos, con lo que escuchemos o
no, y con quiénes traten de

influenciarnos de algún modo.

Esperar en el Señor.

Esperar con fe, en quietud, con
paciencia y esperanza: «Hubiera

yo desmayado.

Esperar con valentía: «Aguarda a
Jehová; Esfuérzate, y aliéntese

tu corazón; Mire, Dios sabe que
para ciertas cosas se necesita

valentía para esperar.

Se requiere valentía para
esperar.

Tenemos que esperar aunque no
queramos hacerlo.

A veces, no podemos ni pensar en
una razón por qué Dios no habría

de hacerlo ya mismo.

Si algo he escuchado mucho como
pastor es: «Bueno ¿qué está

esperando Dios?».

Puedo darle toda clase de
respuestas, pero la verdad es

que Dios está esperando, espera
con un corazón lleno de amor

para darnos lo que esperamos si
es su voluntad.

Si no es su voluntad, no lo
recibiremos.

Pero Dios espera hasta que sea
el momento indicado.

Así que deseo que piense en
esto, le daré 15 segundos para

que piense en algo.

¿Está listo?

Quiero que piense en algo que le
ha pedido a Dios.

Quizás sea algo para alguien
más, o para usted, y ¿cómo?

Le daré 15 segundos para que
responda.

¿Cómo ha reaccionado a sus
peticiones a Dios?

Tiene 15 segundos para pensarlo.

Muy bien, ¿ha esperado en Dios
con valentía?

¿Con paciencia?

Consciente de que Dios siempre
quiere lo mejor para usted.

Es decir, ¿espera con paciencia
a que Dios conteste su oración?

¿O acude a Dios una y otra vez
diciendo: «Señor, ¿por qué no?

¿Por qué no?

Dios mío, he orado por esto
y he pensado en esto.

¿Por qué no?».

Y esta es su respuesta:
«Porque te amo».

Esa es la razón, Dios no nos
privará de nada que sea bueno

para nosotros,
que sepa que necesitamos,

que esté bien tenerlo,
disfrutarlo, no desobedecerlo,

ni idolatrarlo en nuestra vida.

Hay cosas que nunca obtendremos
pues Dios sabe que se harán

dioses en nuestra vida.

También hay que esperar firmes
en la Palabra de Dios.

Escuche: «Esperé yo a Jehová,
esperó mi alma; En su palabra he

esperado».

Entonces ¿cómo espera?

Ahora, recordemos que una de
las razones por las que hay que

esperar es por el pecado
en nuestra vida.

Dios sabe captar
nuestra atención.

Cuando hay algo indebido en
nuestra vida, y le pedimos algo

más a Dios, estamos pensando:
«Pues por aquí hay algo que

necesito».

Y Dios dice: «Pues por aquí está
la razón por la cual no puedes

tenerlo ahora.

Cuando trates con esto, me
encargo de aquello.

Mientras no arregles esto, no
haré aquello».

El pecado es una barrera para la
bendición.

Si queremos la bendición de
Dios, y acortar el tiempo,

debemos ver nuestro corazón y
asegurarnos de que esté limpio.

Si nos sometemos a su voluntad y
queremos lo que Dios quiera, lo

más probable es que recibamos
nuestra petición.

Pero deseo que veamos que Dios
no pierde ni una oportunidad

para enseñarnos a confiar en Él,
no importa si tiene 21

o 81 años.

Dios siempre está en el proceso
de enseñarnos a confiar en Él.

Quizás todos aquí sin excepción
diríamos que hay algo por lo

cual estamos orando, confiando,
esperando en Dios.

¿Espera usted con paciencia?
¿En quietud?

¿Con fe?
¿Con esperanza?

¿Con valentía?

¿Con confianza?

¿Está esperando?

Confiado en que Dios escuchará y
contestará.

O ¿ha puesto Dios algo en su
mente en los últimos 25 minutos

de lo cual quiere que se ocupe?

Lo más probable, si algo le vino
a la mente, que tiene que ver

con algo que le ha estado
pidiendo a Dios, esto es lo que

Dios está señalándole; de eso
debe ocuparse si quiere que Dios

conteste su oración.

Dios contesta oraciones, y
Jesucristo lo hizo muy sencillo

en el Sermón del monte al decir:
«Pedid, y se os dará; buscad, y

hallaréis; llamad, y se os
abrirá».

O sea, Dios está dispuesto: «Y
esta es la confianza que tenemos

en Él, que si pedimos alguna
cosa conforme a su voluntad, Él

nos oye.

«Y si sabemos que Él nos oye en
cualquier cosa que pidamos,

sabemos que tenemos las
peticiones que le hayamos hecho.

Así que tenemos las promesas.

Entonces, mucha atención:
obedezca a Dios, escúchelo,

y véalo actuar.

Dios actuará.
¿Amén?

Padre, gracias por la sencillez
de tu Palabra.

No hiciste que fuera difícil de
entender para nosotros.

La hiciste sencilla y clara,
para que te escuchemos

con más atención.

Escucharemos para discernir tu
voluntad de la nuestra.

Quieres edificarnos, no en una
sola respuesta, Señor,

sino sabemos que te deleitas en
conceder los deseos

de nuestro corazón.

Quien sea que esté hoy aquí,
orando por lo que haya en

su corazón, y batallando porque
aún no ha sucedido,

dale entendimiento ahora mismo
que vendrá la respuesta,

si es tu voluntad.

Vendrá en tu tiempo, si te
obedecemos, seguimos tu Palabra

y confiamos en ti.

Te amamos porque nos amas,
Padre, en el nombre de Jesús,

amén.

[música]